martes, 26 de agosto de 2008

Remedio Casero




Tuve que dinamitarme los tímpanos, arrancarme los ojos, abrasar mi pituitaria y mis papilas. Tuve que prenderme y congelarme, prenderme y congelarme, prenderme y congelarme hasta que mi cerebro dejó de recibir información externa.
Tuve que mutilarme y arrasarme y eso no es lo peor:

Aún te siento.


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1 comentario:

Exilio Voluntario dijo...

Se le conoce como el "Síndrome del miembro amputado".

Y duele, sí.

Casi más, o casi tanto como cuando el miembro punzaba y sangraba pegado a nosotros.

En cualquier caso, mientras hay dolor, hay vida.

Y eso, ya es mucho