jueves, 13 de octubre de 2011

Larga vida a los anarquistas revolucionarios.


Sueña con guillotinar al monarca y con volar la Moncloa. Con ahorcar al cardenal y a todos sus subordinados. Abre las cárceles y quema la relación de delitos y deudas. Expropia a los terratenientes y deja a la libre circulación la cámara acorazada de todos los bancos.
A las seis y cuarenta y cinco despierta tan agotado que pasa el resto de la jornada laboral cabizbajo, incapaz de levantar los ojos de la máquina.

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11 comentarios:

Pablo Gonz dijo...

Dicen que los sueños y la literatura son los campos de prueba de los sentimientos. Este hombre ya ha empezado a hacer la revolución.
Un fuerte abrazo,
PABLO GONZ

Nicolás Jarque dijo...

Después de ese gran sueño es lógico que la realidad le pueda. Es un asesino social al que todos admiraríamos de alguna forma. Ah, que conste que estoy en contra de la violencia, pero en sueños... todo es posible.
Me gustó mucho.
Un saludo.

Rosa dijo...

Ay los sueños!!!...

Besos desde el aire

Elysa dijo...

Menos mal que tenemos la literatura para hacer posible aquello que anhelamos en sueños.

Besitos

Víctor dijo...

Un poco penosa y sisífica (si se me permite el neologismo) la vida de estos anarquistas. Y si encima es larga... Buagh, seguro que un día de estos cambia la cosa. ¿Sí, verdad? ¿No me digas que no? ¿Claro que cambiará, ¿no? No me mires así... No podemos continuar de este modo... Todo el mundo lo ve... ¿o no?... ¿Sí, verdad? Cambiará todo esto, ¿a que sí?...

Yun Rodríguez dijo...

Es una ironía, e irónicamente no siento lástima por el anarquista sino solidaridad. ¡Saludos!

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Una vida triste, frustrada, sólo consumada en sueños y consumida en rútinas que le vuelven dócil, como el perro cazador que encerrado en un piso sólo ladra cuando duerme.

Estupendo relato, Fernando.

eva- escort en valencia dijo...

Se merece un descanso por el esfuerzo. Una pena que solo sea en sueños donde podemos dar rienda suelta a nuestros poderes.

Fernando Remitente. dijo...

Creo, Pedro, que has dado en el clavo. Y que lo que se aplica al protagonista de este cuento podría aplicarse a cualquiera de nosotros. Puede que, como apunta Víctor, no quede otra posibilidad que el cambio. Pero, ¿hacía dónde? Y, sobre todo, ¿cómo?

Habrá que confiar en que algún día estemos a la altura de nuestros sueños. Mientra tanto, gracias por pasar por aquí, compañeros. Y larga vida a los anarquistas revolucionarios.

el ecologista dijo...

Larga vida a los anarquistas en españa , en mexico o en USA porque soñar es de pensantes enReddados y el fin final acabar con el "Unoporcientocracia" que nos axfixia, .Buen relato Fdo.y como Pablo dijo Salu2

Fernando Remitente. dijo...

La grandeza de los anarquistas es la de no creer en la existencia de España, México, ni EEUU.

Algún día seremos así de grandes.

Salud.