Un día abres la puerta y encuentras a una niña que vende galletas hipervitaminadas con tarjetas de rasca y gana en el interior. Rasgas efusivo, y obtienes sesenta mil euros mensuales de sueldo vitalicio. Abandonas tu trabajo sólo un minuto antes de que un cohete averiado arrase con lo que solía ser tu oficina. En la confusión subsiguiente, conoces a una psicoterapeuta especializada en catástrofes que resulta ser la mujer de tu vida. Vais de luna de miel a una isla remota, y los nativos os reconocen como los dioses a los que llevan esperando desde el principio de los tiempos. Gobiernas con equidad y sabiduría, la isla rebosa paz y prosperidad, y tu modelo político se extiende al continente y después al mundo entero.
Y sí: esas cosas pasan.
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