jueves, 30 de julio de 2009

Jurásico.

Como proyecto de fin de carrera de mi licenciatura en Microgeografía y Pequeñas Historias, me dediqué a buscar, compilar y encuadernar, todo aquel relato hiperbreve que hiciera referencia al archiconocido cuento del dinosaurio de Monterroso. Obtuve dos volúmenes de cinco mil quinientas quince páginas cada uno. Juré que jamás escribiría un microrrelato que hiciera referencia, directa o indirecta, al omnipresente dinosaurio.

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7 comentarios:

ecologismoliterario dijo...

¡¡¡Jjjajajajajajjajjaa!!! Muy bueno, es cierto, estamos atiborrados de dinosaurios últimamente.

No sé si conoces el microrrelato que superó en brevedad al de Monterroso, lo escribió Luis Felipe Lomelí:

El emigrante
¿Olvida usted algo? - ¡Ojalá!

Interesante tu blog, lo vi recomendado en el blog de Tinta al Sol, ahora que me estoy aficionando a la microliteratura.

¡Nos leemos!

http://twitter.com/microversos
http://ecologismoliterario.wordpress.com

Citopensis dijo...

Muy bueno.

Fernando Remitente. dijo...

Brutal el relato, ecologismoliterario, gracias por pegarlo aquí.

Y gracias también a Citopensis, por los ánimos.

Carmen María Hernández dijo...

Jurásico totalmente, me encanta la ironía, el humor, la paradoja. Lo archivaré en mi propia compilaciòn de micros sobre dinosaurios.

Fernando Remitente. dijo...

Lo peor de los dinosaurios es que no sólo siguen ahí cuando despiertas, sino que se quedan hasta que les da la gana, comiéndose la comida de tus hijos y ocupando más de la mitad del dormitorio, igual que un familiar pesado.

Y, claro, a ver quién convence al dinosaurio de qué su ecosistema y su tiempo son otros.

Yo no me atrevo, Carmen María, ¿y usted?

Deprisa dijo...

Muy buena paradoja, me encantan los microrrelatos, incluídos los del ya desgastadísimo dinosaurio.

Víctor dijo...

Pues, indirectamente, promesa incumplida.

Saludos lelos!!!