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martes, 3 de julio de 2012

Microrrelatos negro carbon.


Vienen desde el centro de la tierra. Y marchan hacia Madrid para desfacer un entuerto: el gobierno se ha pasado por el forro de los cojones los acuerdos a los que se había llegado con la minería y pretende recortar, de golpe y porrazo, el 64% de las ayudas destinadas al sector.

Son razonables: no les cabe en la cabeza que el mismo gobierno que premia la delincuencia de los banqueros con millones a fondo perdido condene al paro, la emigración y el hambre a regiones enteras de trabajadores.

Sus ojos acostumbrados a la oscuridad adivinan que tras el cierre de los pozos se oculta la intención de malvenderlos y privatizarlos, de rebajar salarios y condiciones de vida. Adivinan que este mismo proceso no lo está sufriendo sólo su sector, sino que se extiende al total del tejido productivo, donde todo lo colectivo está destinado a caer en manos del mejor postor.

Necesitan apoyo. El mismo gobierno que premia a los que defraudan dinero con exenciones fiscales, el mismo que ampara a todo delincuente de guante blanco, envía contra ellos a las fuerzas del orden, armadas con gases tóxicos y balas de goma, prestas a apalear a los trabajadores y a sus familias.

Por eso, me gustaría hacerme eco de una iniciativa, Microrrelatos Negro Carbón, donde piden la colaboración de microrrelatistas y escritores en general. Las historias, como bien dicen Wu Ming, son hachas de guerra. Y en este caso bien pueden ser picos y dinamita.




Puenden acceder al blog pinchando sobre la imagen.

jueves, 28 de junio de 2012

Perra vida.


-Yo empecé como aprendiz de obra en el año cincuenta y dos -continuó el viejo-, y desde esa época las chiflo a todas. No me importa que sean vistosas o bagres, ni que sean gordas, ni que sean viejas. Mire usted: yo debo de haber chiflado, -hizo una larga suma en el aire, entrecerrando los ojos-, debo de haber chiflado a un millón doscientas mil mujeres, por abajo de las patas. Y no es solamente que nunca vino ni una: ni siquiera dan la vuelta a la cabeza para ver quién llama. ¡Nada! Y no es indiferencia, ojo; es que no perciben el chiflido humano. ¿Vio que el perro oye un silbato especial que el cristiano no oye? Con las mujeres pasa lo mismo. Pero a la inversa.

Hernán Casciari.

jueves, 14 de junio de 2012

Trascendencia.


La muerte -la mía- no es cosa que me preocupe demasiado, ni siquiera en lo escatológico; será un engorro más, eso sí, para los demás, que se encontrarán con un cadáver entre las manos. Si una compañía de seguros me garantizara que iba a librar a mis deudos de ese engorro -y de las pompas fúnebres, claro- ahora mismo contrataría la póliza.

Rafael Azcona.

jueves, 31 de mayo de 2012

Vocación Mínima.


Entre las cosas que más me irritaban mientras me hacía mayor figuraban las amenazas camufladas de halagos, siempre formuladas en forma de sagaces consejos. Durante la adolescencia, el estribillo constante que esos dioses con pies de barro me dirigieron era que, siendo yo una persona inteligente, progresaría en la vida si pasaba por el aro. En las mentes de estos césares de serrín, la inteligencia era la habilidad para entender que quienes no se inclinaban ante el Gran Dios de la Autoridad son los que peor parados salen al mundo “adulto”. Crecí en un momento en que había empleo en abundancia y el hecho de que a la edad de diecisiete ya reivindicara felizmente el bienestar se convirtió para mis antiguos profesores en una clara ilustración del destino de quienes rechazan seguir imperativos. Perplejos por completo frente al tedio de sus aburridas vidas, semejantes bufones imaginaban en vano que podrían condenarme, al carecer yo de sus humildes ambiciones ni desear un trabajo estable. Me interesaban más los proyectos grandiosos, como acabar con el capitalismo, y de ese modo transformar la vida de este planeta en algo que de verdad mereciese la pena.

Tomado de Memphis Underground, de Stewart Home.


martes, 29 de mayo de 2012

Attenzione!, attenzione!


Hoy me he llevado un alegrón al ver mi cuento "Celebración" traducido al italiano.

Aparece en el blog El sogno del Minotauro, y pueden llegar hasta él pinchando aquí.

jueves, 24 de mayo de 2012

Curso de Escritura Creativa.


Para decidir si algo está «bien» o «mal» tenemos una regla muy sencilla: la redacción debe ser verdadera. Debemos escribir lo que es, lo que vemos, lo que oímos, lo que hacemos.
Por ejemplo, está prohibido escribir: «la abuela parece una bruja». Pero sí está permitido escribir: «la gente llama a la abuela "la Bruja"».
Está prohibido escribir: «el pueblo es bonito», porque el pueblo puede ser bonito para nosotros y feo para otras personas.
Del mismo modo, si escribimos: «el ordenanza es bueno», no es verdad, porque el ordenanza puede ser capaz de cometer maldades que nosotros ignoramos. Escribimos sencillamente: «el ordenanza nos ha dado unas mantas».
Escribiremos: «comemos muchas nueces», y no: «nos gustan las nueces», porque la palabra «gustar» no es una palabra segura, carece de precisión y de objetividad. «Nos gustan las nueces» y «nos gusta nuestra madre» no puede querer decir lo mismo. La primera fórmula designa un gusto agradable en la boca, y la segunda, un sentimiento.
Las palabras que definen los sentimientos son muy vagas; es mejor evitar usarlas y atenerse a la descripción de los objetos, de los seres humanos y de uno mismo, es decir, a la descripción fiel de los hechos.  

Tomado de Claus y Lucas, de Agota Kristoff.                     

jueves, 17 de mayo de 2012

Aviso a indignados.


Tom Mooney, militante activo del movimiento obrero de Estados Unidos, fundidor. Fue condenado a muerte bajo la falsa acusación de haber lanzado una bomba durante el desfile iniciado en San Francisco el 22 de julio de 1916. Bajo la presión de la inmmensa indignación que se apoderó de los trabajadores, el presidente Wilson se vio obligado a intervenir, y la pena a muerte fue conmutada por la de cadena perpetua. A pesar de haber demostrado su inocencia, Mooney permaneció en la cárcel y sólo fue puesto en libertad bajo la presidencia de Rooselvelt.

Tomado de 10 días que estremecieron al mundo, de John Reed.

viernes, 30 de marzo de 2012

Autoindefinido.


De manera que su personalidad no consiste en otra cosa que una sucesión de relatos superpuestos como las capas de una cebolla. Cuando nos queremos dar cuenta, no tenemos una personalidad propiamente dicha que estudiar, sino una colección de cuentos, una narrativa tras otra debajo de las cuales no hay persona.

Antonio Orejudo.

viernes, 16 de marzo de 2012

Sabiduría popular.


El vizconde de Eza, un diputado monárquico y una autoridad famosa en la agricultura, declaró que en 1934 unas 150000 familias de campesinos carecían de lo más indispensable. Algunos pueblos tenían casi mil hombres parados diez meses al año. Cuando el tal vizconde preguntó a un grupo de aquellos hombres qué solución veían ellos al problema, estos contestaron: “Dejarles que nos maten a la mitad”. 

Gerard Brenan.

viernes, 3 de febrero de 2012

lunes, 23 de enero de 2012

Para escribir un microrrelato III.


Escriba su relato sin preocuparse de extensión, reiteraciones o exceso de personajes.
Nada más terminar, emprenda viaje hacia el este, ahí no, más hacia el este, hasta donde la tierra se transforma en hielo y los mares se forjan en maldiciones.
Una vez allí, rastree a la milenaria orden de los Hermanos Conceptuales y ruegue que le permitan ocupar un puesto de aprendiz, de pinche, de jardinero, de bufón o de limpiabotas entre ellos.
Emplee los siguientes cincuenta y cinco años en subsumir los acontecimientos en conceptos, los sentimientos en sustantivos afilados y los adjetivos en omisiones retumbantes. Recorte los setos del lenguaje hasta dar con su forma mínima y total.
Entonces y sólo entonces retome su microrrelato.

Safe Creative #1201230960587

Tercera entrega del único método infalible para escribir microrrelatos. Para consultar las dos anteriores:


Aquellos que quieran complementar sus estudios tienen a su disposición nuestro Triálogo para escribir microrrelatos.


viernes, 20 de enero de 2012

Galería de espejos deformantes.


De haber entrado España en el Eje podríamos habernos encontrado atados, para lo bueno y para lo malo, a un régimen por el que ahora tengo, si acaso, menos simpatía que nunca. ¡Un régimen de aprovechados capitalistas, marionetas de la pandilla clerical!
¡Nunca perdonaré a Franco por no haber reconciliado a los españoles una vez que terminó la guerra civil; por haber condenado al ostracismo a los falangistas, a los que España tiene que agradecer la ayuda que les dimos, y por haber tratado como bandidos a sus antiguos enemigos, ¡que distaban mucho de ser rojos!
Colocar la mitad de un país al otro lado de la ley, mientras una minoría de saboteadores se enriquece, con la bendición de los clérigos, a expensas del resto, no constituye una solución. Estoy bastante seguro que los denominados “rojos españoles” no eran comunistas.


Adolf Hitler.

viernes, 6 de enero de 2012

Perplejidad.


Yo no era guapo, era injustificadamente tímido, no sabía hablar a las mujeres y me movía como un pazguato. La tendencia del público en general resultó ser, de forma incomprensible, de rechazo a estas cualidades.

Sabino Méndez.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Aforismo navideño.


Al deseo, acompañado de la idea de satisfacerse, se le denomina esperanza. Despojado de tal idea, desesperación.
Thomas Hobbes.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Triálogo para escribir microrrelatos.*


1. Economía de medios.
2. Densidad.
3. Dinamita.

*Título alternativo: «Desconfía de todo aquel que, para aconsejar sobre el arte de escribir microrrelatos, necesite de una extensión mayor de la que requiere un microrrelato»**.

**Desconfía de todo aquel que, para aconsejar sobre el arte de escribir microrrelatos, necesite de un título alternativo a sus consejos. Máxime si este título alternativo requiere de una nota a píe de página cuya extensión es mayor que los consejos en sí.***

***Desconfía.
Safe Creative #1112140748106

viernes, 9 de diciembre de 2011

Raza_Humana.zip


En unos pocos siglos pasamos de ser quien graba un signo cuneiforme sobre una tablilla de barro a ser el barro mismo, ese barro que se mezcla con gusanos, que mañana será hierba, banco de piedra, acaso una pantalla, la misma pantalla en la que se puede leer el signo cuneiforme que escribimos, quizá nosotros mismos, hace unos pocos siglos.

Bruno Mesa.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Sociedad Civil.


Pero ahí siguen, examinándose con sus trabajos, con una bombilla que se ha fundido y tienen que cambiar, con el regalo para mis abuelos, con mi hermano y conmigo. Porque si hago algo mal, también es como si a ellos les suspendieran. Claro, si hago algo bien sonríen como si les estuvieran aprobando a ellos. ¿Y quién va a aprobarles o suspenderles? ¿Es que no se dan cuenta de que ellos son los adultos? ¿Es que no se dan cuenta de que detrás de ellos no hay nadie? Me parece que no, no se dan cuenta, ni lo huelen, ¿sabes?, y van por ahí con sus cancioncillas: «Lo que yo quiero, muchacha de ojos tristes, es que mueras por mí.»
Vaya gilipollez.

Belén Gopegui.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Último trayecto.


Los compañeros del pasaje que están a bordo del transporte público, caldo de cultivo del proletariado, fuente musculosa de trabajo corporal, olla a presión de un resentimiento de clase que solo aguarda el liderazgo de un cerebro activista. Hedor a transpiración combinada con colonia barata. Atuendos de colores sosos que reflejan diversos climas adversos. Pantalones del color del agua que se acumula en las alcantarillas. Blusas y blusones del color de las nubes sucias. La piel facial de los compañeros del pasaje del vehículo presenta arrugas por culpa de la opresión. Solamente se requiere que este agente se encarame en posición aguerrida encima de un asiento tapizado para que pueda ser visible por todos los presentes. Tal vez también que agite un puño en alto. Al momento siguiente anunciará que ha llegado el rescate. El agente-yo asumirá el mando con disciplina severa, haciendo fermentar a los proletarios ignorantes para que se sacrifiquen a sí mismos por la acción de la gloriosa revolución. Espoleará a sus compañeros de pasaje para que se amotinen, abrumará salvajemente al capitán hasta que renuncie a su demagogia corrupta, y a continuación la muchedumbre cogerá el timón: primero del transporte público y después de todo el Estado nacional descarriado.

Chuck Palahniuk.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Toda la verdad sobre el siglo XX.


Había un baile de osos, en el que participaban auténticos osos, controlados por entrenadores disfrazados de osos, mezclados con los invitados: los humanos disfrazados resultaban más verosímiles o quizás sólo más acompasados que los osos verdaderos.

Ana María Shua.

martes, 11 de octubre de 2011

Valga la redundancia.


Tal día como hoy, el compañero Agustín Martínez Valderrama ha tenido la gentileza de hacerme aparecer en su blog, Previsiones Meteorológicas de un cangrejo.

Pueden comprobarlo pinchando aquí.