viernes, 16 de septiembre de 2011

Jezabel.


Cada vez con menos frecuencia, pero aún aprovecha la noche para aullar en mitad del pasillo.
Es el suyo un aullido que no termina de reconciliarse consigo mismo: algunas noches es lastimero, suplicante. Otras agresivo y retador.
Yo hago como que me atemorizo y pregunto: ¿Quién anda ahí?
Tiemblo y rezo a Dios. Escondo la cabeza debajo de la almohada.
Lo sé: poco o nada tengo que temer de un ser ectoplásmico e inmaterial por más insistente y gritón que sea.
Pero qué quieren que les diga… Le pone tanta intención… Se toma tantas molestías en parecer terrorífica y en arrastrar las cadenas...
Además creo que tampoco serviría de nada intentar razonar con un fantasma; ella hace lo que tiene que hacer, se comporta como debe comportarse.
Exactamente igual que cuando vivía.

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8 comentarios:

Rosa dijo...

Si era un fantasma en vida no se podía esperar otra cosa después de muerta...

Saludos desde el aire

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Nada como la compañía de un fantasma familiar.

Me ha gustado tu micro.

Un saludo.

Elysa dijo...

¡Por favor! vaya condena, en vida y luego desde el más allá... esto es un micro de terror total.

Besitos

Miguel Baquero dijo...

Di que sí, que hiciste muy bien, que con los fantasmas lo mejor es llevarles la corriente ;-)

Fernando Remitente. dijo...

Amigos y amigas: gracias por vuestros comentarios y por vuestros ánimos. No obstante, si alguno conoce a un buen exorcista -uno de fiar-, no dude en hacérmelo saber...

josé manuel ortiz soto dijo...

Al menos era de convicciones firmes, pues, a pesar de la muerte, no ha cambiado.

Saludos.

Yun Rodríguez dijo...

Cadenas de expectativas que la muerte no liberó. ¡Saludos!

Fernando Remitente. dijo...

No sé si el término exacto es "condiciones firmes" o "obsesiones inacabables", josé manuel, pero por ahí se anda.

Efectiva y desgraciadamente, Yun, efectiva y desgraciadamente.

Muchas gracias por pasar por aquí.