lunes, 7 de noviembre de 2011

Anteayer.


No quiero vivir más en los campos de golosinas.
Quiero volver a casa, donde papá y mamá nos afeitarán la cabeza y nos casarán con desconocidos.
Quiero que me encierren y me golpeen y me obliguen a tener hijos hasta que me reviente el útero.
Quiero educarlos en los sagrados valores que hacen que el mundo prosiga su giro.

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9 comentarios:

Rosa dijo...

Yo no quiero ese mundo. Muy duro.

Besos desde el aire

Víctor dijo...

Querer es poder. ¿O el poder es poder?

Fernando Remitente. dijo...

No hace tanto, amigos, no hace tanto. Y en algunos lugares todavía es anteayer.

R.A. dijo...

Joder!

Pues que me gusta, qué manera más diferente de contar sobre algo que de otras maneras habría sonado o a soflama o a denuncia sin más.

Fernando Remitente. dijo...

Del patriarcado y la escala de valores machistas que rige, hoy por hoy, cualquier sociedad, lo más peligroso -y, tal vez, de lo que menos se habla-, es la interiorización de esos valores machistas por parte de la mujer.

Por otra parte, las soflamas y las denuncias tampoco tienen nada de malo, ¿no crees?

Gracias por pasar por aquí.

R.A. dijo...

Bueno quizá no me he explicado co claridad, las soflamas y las denuncias no tienen nada de ma,o en su contexto, en su lugar y que no desaparezcan, me encantan los textos de las pancartas 15-m

Me refería a las soflamas y denuncias en un texto literario, a mí, cuestiòn de gustos, no me hace un texto al que se le vean las costuras. De la forma en la que lo has hehco tú, no se ven e impacta tanto o más que decirlo, que ser muy evidente...
Eso quise decir, no que sea antisoflama, líbreme el demonio.

R.A. dijo...

Ah y estoy de acuerdo en lo poco que se habla del machismo femenino (empezando por la educación maternal...)

Fernando Remitente. dijo...

Sí te habías explicado bien, Rosana. Es cuestión de gustos, como dices. A mí los panfletos y las soflamas me parecen poesía de primer nivel.

Vienen a ser como la contraseña de un archivo .zip que contiene miles de resonancias políticas, sentimentales y humanas. Pueden virar el rumbo del corazón y el alma de una persona. Poseen ese lenguaje poderoso, capaz de demoler los cimientos de la realidad. Para colmo, son populares y las más de las veces anónimas. ¿Se puede pedir más valor literario?

Un saludo y gracias por comentar y debatir.

R.A. dijo...

Gracias a ti ;)