El reproductor de Windows Media cuenta con una visualización llamada Danza de los círculos misteriosos. Básicamente, son dos círculos que orbitan alrededor uno del otro sobre una pista de baile pixelada. Cada uno parece contar con un campo electromagnético particular que vibra al ritmo de la música. En principio se evitan como en cualquier baile moderno pero en ocasiones —ante un redoble de bajo o batería, o un grito del cantante—, los campos se erizan y tratan de invadir y destruir el del contrario. Cuando les invade esta furia, los círculos desaparecen y la visualización se convierte en un combate desesperado de energía sin centro.
Es simple pero absorbente; y resulta bien pero bien sencillo confundir los círculos con nuestras cabezas vistas desde arriba.

