martes, 10 de agosto de 2010

La historia interminable.


Ataúlfo sueña igual dormido que despierto, y en sus sueños siempre aparece un caballo a punto de llegar. Ataúlfo escucha el ruido de los cascos golpear contra el asfalto y siente la respiración de la bestia absorbiendo el aire en remolino.
A veces sueña que viene a llevárselo lejos.
Otras sabe que está aquí para aplastarlo.

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7 comentarios:

carlos de la parra dijo...

El exceso de realismo lo llevó a la depresión.

Esteban Dublín dijo...

Qué narración, Fernando. Qué narración.

No Comments dijo...

Perfectamente narrado como dice Esteban.
Un saludo indio

Miguel Baquero dijo...

Precioso... y angustioso

::::::::::::::::::::::A-Zeta (Revista abierta a participación)::::::::::::::::::::::::::::::::: dijo...

si, angustioso.

vittt dijo...

a mí me pasa lo mismo con los trenes.

Claudia Sánchez dijo...

Hubiera jurado que ya lo había comentado... si hasta busqué "Ataúlfo"... en fin, que me parece excelente Fernando, con más de una interpretación. Y la foto del niño también le agrega.
Saludos!