viernes, 9 de septiembre de 2011

Oficio.


Tenía su propio negocio: pequeñas piezas de contrabando que transportaba dentro de sí.
A veces yo encontraba ojos de dragón, rubies, pequeños diamantes. A veces reliquias únicas, animales extintos, drogas tan puras que atemorizaban a la imaginación.
—Lo importante es el interior —solía recordarme.
No sé si estoy seguro de qué quería decir.
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4 comentarios:

Gin Hindew 110 dijo...

Un interesante enfoque, la frase final evita que caiga en lo comun, bastante bueno

Tambien el de la lechera,hacia tiempo que no pasaba por aqui

Pedro Sánchez Negreira dijo...

¿Hablaba del alma o del Plan de Negocio?

Hace muchos años conocí a alguien que se ganaba la vida así, pero nunca me regaló un consejo.

Saludos.

Miguel Baquero dijo...

Yo también me quedaría con la duda, de si se refiere a lo que está detrás de la carne o a lo que está dentro de los bolsillos

Fernando Remitente. dijo...

La misma duda tengo yo, Pedro, Miguel. Puedo asegurarlo...

Encantado de volver a verte por aquí, Gin. Espero que pases más a menudo.