martes, 17 de abril de 2012

1976.


Jaime llega puntual a la asamblea del Comité de Organización, sólo para enterarse de que su cargo ha sido revocado por el Comité Central, reunido a esa misma hora en un chalet clandestino.
Para cuando consigue dar con el chalet, el Partido se acaba de escindir en una facción marxista y otra marxista-leninista.
Decide apuntarse a esta última pero, cuarenta y cinco minutos más tarde, es expulsado por revisionista junto a cuatro compañeros que tampoco consideran que se den condiciones objetivas para la lucha armada.
Juntos, constituyen un nuevo partido de orientación estalinista del que es elegido Secretario General.
Pero entre el cuarto y el quinto paquete de tabaco de la tarde, Jaime percibe una peligrosa deriva troskista en dos de sus camaradas, a los que expulsa sin mayor dilación.
En la intimidad, el tercer miembro del partido confiesa que está atravesando una etapa de reflexión dentro de sus posiciones revolucionarias y cree, con toda sinceridad, que su pensamiento es más próximo al Partido Socialista, motivo por el que se ve moralmente obligado a abandonar el comunismo, no sin desearle, eso sí, suerte en la lucha.
Jaime reflexiona sobre el imperativo crucial de la organización de las masas obreras cuando es abordado por dos agentes de la Brigada Politico-Social y detenido por pertenecer a tres organizaciones comunistas en una misma tarde.
Dos horas después, su cuerpo es encontrado en la acera, bajo la ventana del séptimo piso de la Dirección General de Policía.
Según fuentes oficiales, se trata de un suicidio causado por el desencanto ideológico.
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8 comentarios:

Nicolás Jarque dijo...

En aquella época tan convulsa en el que las ideas se quería plasmar en organizaciones políticas que aún no existía, cada cual quería pertenecer a la formación que mejor le representara, produciéndose tales desmanes como relatas.

Buena reflexión histórica que se puede aplicar a la actualidad.

Un abrazo.

Pablo Gonz dijo...

Exquisito.
Un abrazo,
P

BarbaKana dijo...

Muy bueno,maestro.
Somos asi de ridiculos,la ideologia cargandose las ideas...buscamos cuadriculas para meternos en ellas y que se solucionen (de un plumazo,como un necio de taberna) todas las dudas,contradicciones y miedos.
El caso parece sacado de un hecho real...y si en politica es ahora mas común ser de todos los partidos a la vez,y que te defina la nómina....en la religion es cosa de todos los dias,de todos los sitios,de todas las creencias.

Adrián dijo...

Las ideologías de los partidos tendían a disgregarse hasta alcanzar el límite de una persona, un partido político. Al final, estuvimos tan perdidos y solos que tendimos a reagruparnos en dos colores, el azul y el rojo, aunque ambos ya sean más bien violáceos. Y vuelta a empezar. Big bang, big crunch.

Saludos.

vittt dijo...

redondo.

Fernando Remitente. dijo...

Qué tiempos aquellos en los que brotaban organizaciones tan revolucionarias como absurdas y que sus integrantes tenían la extraña costumbre de caer por las ventanas de la policía y golpearse a sí mismos en los interrogatorios.

Yo también los echo de menos.

Un saludo. Y gracias por pasar por aquí.

Miguel Molina dijo...

Me ha recordado muchísimo este micro a un libro que leí hace un tiempo de Luis Sepúlveda "La sombra de lo que fuimos", no sé si lo conoces.

Me encantó el micro.

Saludos

Fernando Remitente. dijo...

No he leído el libro, Miguel Molina, pero lo buscaré.

Muchas gracias.