viernes, 20 de abril de 2012

Reflexiones de un microrrelatista en paro.


HE LEÍDO decenas de libros sobre Juan Carlos de Borbón. Debo ser la persona que más libros ha leído sobre el rey de todo mi barrio.

SIEMPRE se ha maliciado que el Borbón no es una lumbrera. Sus andares patizambos y su hablar gangoso transmiten la idea de que la electricidad fluye con más lentitud dentro de su cabeza. Nixon y Kissinger, sin ir más lejos, quedaron tan impresionados por la estatura intelectual del joven Juan Carlos, que enseguida mandaron embajador para recomendarle a Franco que no dejara al frente del estado a semejante botarate.

SERVIDOR, después de empaparse de sus escasas grandezas y sus múltiples miserias, se atrevería a afirmar que no es así. O no exactamente.

EL BORBÓN, según mi humilde opinión, atesora la misma inteligencia o la falta de ella que un bakala, un cani, uno de esos chulitos de barrio que te sacan el puño desde la ventanilla de sus coches con alerón, lunas tintadas, yantas triples y pegatina con la bandera de España, al tiempo que su choni de labios y tetas operadas cambia la radio del flamenquito al reaggeton. No me cabe la menor duda que, de haber nacido en mi barrio, a Juan Carlos I nadie le llamaría Su Excelencia. Le llamarían J.C., el Juancar o Juancarlitros.

POR SUPUESTO, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón no ha nacido ni remotamente cerca de mi barrio, pero sus sueños vienen a ser los mismos que los del Juancar: tener una choza que te cagas y un carro que te cagas y correrme juergas que te cagas, con tías que te cagas y emociones fuertes que te cagas.

LA DIFERENCIA es que Don Juan Carlos ha realizado sus fantasías. La diferencia es que Juan Carlos goza de impunidad absoluta, gastos pagados, un cheque en blanco virtualmente infinito y la dirección del ejército y los servicios secretos. La diferencia es que Juan Carlos quita y pone ministros, y controla y ejerce una censura férrea que muy pocas veces deja traslucir su verdadera personalidad: la de J.C. La del Juancar. La de Juancarlitros.

HE LEÍDO decenas de libros sobre Don Juan Carlos de Borbón. Son libros documentados y, en un país donde uno puede ir a la cárcel por injuriar a su egregia persona en un autobús de línea, bastante valientes. Sus autores no han sido denunciados ni sus contenidos desmentidos. El 10% de lo que se recoge en ellos bastaría para que el Borbón tomara el camino de su abuelo. El 25% para que diera con sus huesos en la cárcel.

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5 comentarios:

Rosa dijo...

Que le voy a hacer soy republicana...

Besos desde el aire

Carlos Podesta dijo...

Me encanto. Un abrazo desde Argentina. (Por mas que a repsol le pese).Podestà

Rosana dijo...

Me gusta mucho esta entrada de pricnipio a fin, lo de Juancarlitros es genial. Así es el tema es que un tipo así es nuestro rey, como si un cani consiguiera llegara tan alto puesto.

Pedro Sánchez Negreira dijo...

Aplausos, Fernando.

¡Salud!

Fernando Remitente. dijo...

Pobre Juancar: toda la vida llevando su tren de vida en secreto y, a la vejez, vamos a conocerle todos como realmente es.

(Me alegro de volver a verte por aquí, Carlos. Y por cierto: que se joda Repsol y un abrazo a los argentinos.)

Besos a ellas, abrazos a ellos. Y gracias por seguir pasando por aquí.