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lunes, 9 de julio de 2012

Primer mandamiento.


No es la mano de Dios la que hace girar el reloj de arena del mundo sino el empuje esforzado de millones de brazos y mentes, la aplicación de la suma de fuerzas sobre un punto preciso.
No es la mano invisible del mercado la que coloca cabezabajo al hombre, la que lo agita y lo estruja hasta vaciarlo por entero, sino una agrupación de ambiciones y poderes, hilos visibles si se quiere y se sabe dónde mirar.
No es la mano del gobernante la que lanza a las fieras sino el pueblo que no sabe adiestrarlas a su antojo, el que olvida retener para sí la llave de la jaula del gobernante.
Casi en el centro de la tierra, a pico y barrena, está escrito el primer mandamiento: «Invirtamos el reloj». 

Safe Creative #1207091941857

martes, 3 de julio de 2012

Microrrelatos negro carbon.


Vienen desde el centro de la tierra. Y marchan hacia Madrid para desfacer un entuerto: el gobierno se ha pasado por el forro de los cojones los acuerdos a los que se había llegado con la minería y pretende recortar, de golpe y porrazo, el 64% de las ayudas destinadas al sector.

Son razonables: no les cabe en la cabeza que el mismo gobierno que premia la delincuencia de los banqueros con millones a fondo perdido condene al paro, la emigración y el hambre a regiones enteras de trabajadores.

Sus ojos acostumbrados a la oscuridad adivinan que tras el cierre de los pozos se oculta la intención de malvenderlos y privatizarlos, de rebajar salarios y condiciones de vida. Adivinan que este mismo proceso no lo está sufriendo sólo su sector, sino que se extiende al total del tejido productivo, donde todo lo colectivo está destinado a caer en manos del mejor postor.

Necesitan apoyo. El mismo gobierno que premia a los que defraudan dinero con exenciones fiscales, el mismo que ampara a todo delincuente de guante blanco, envía contra ellos a las fuerzas del orden, armadas con gases tóxicos y balas de goma, prestas a apalear a los trabajadores y a sus familias.

Por eso, me gustaría hacerme eco de una iniciativa, Microrrelatos Negro Carbón, donde piden la colaboración de microrrelatistas y escritores en general. Las historias, como bien dicen Wu Ming, son hachas de guerra. Y en este caso bien pueden ser picos y dinamita.




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