lunes, 21 de junio de 2010

Apariencias.



Eché lagartos vivos y colmillos de gato sietemesino. Traje el corazón del búfalo y el cráneo de un recién nacido. Removí la mezcla y acompañé tu voz mientras rezabas en lenguas muertas. No esperaba que la maldición fuera destinada a mí.

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La perturbadora fotografía pertenece a la no menos perturbadora Alejandra Alonso. Pueden encontrar más aquí.

12 comentarios:

Esteban Dublín dijo...

A mí tampoco.

No Comments dijo...

Eso te pasa por fiarte, ays

Un saludo indio

Baizabal dijo...

Muy bien, tiene mucha fuerza.

Un abrazo

Martín dijo...

Buen final! Sorpresivo. Me gustó mucho!

Víctor dijo...

Ojo con las pócimas, son muy peligrosas:

http://realidadesparalelos.blogspot.com/2009/11/filtro-de-amor_23.html


Un abrazo, Fernando.

Claudia Sánchez dijo...

Muy bueno Fernando. Espero que no sea la perturbadora Alejandra que capturó tu alma en su cámara y ahora andes deambulando entre lentes y memorias.
Saludos!

dvd dijo...

Yo le hubiera puesto clavo, que le suaviza la acidez al cráneo, que luego es indigesto y la maldición no te deja pegar ojo...

micromios dijo...

Las maldiciones con colmillos de gato sietemesino no suelen dar resultado. Aunque los sapos digan lo contrario.
Salut

Pablo Gonz dijo...

Uno nunca sabe para quién trabaja.
Gracias por escribir este micro,
PABLO GONZ

Fernando Remitente. dijo...

Las maldiciones, amigos, ya se sabe como son: uno no quiere creer que le ocurran ni que le toquen y ni siquiera que existan. Pero haberlas, haylas. Palabrita del niño Jesús.

Muchas gracias a todos.

Walter dijo...

Buenísimo Fernando, me gustó mucho la descripción de los ingredientes, tanto que me quedé con ganas de más.

Fernando Remitente. dijo...

Cuidado, Walter: Cuántos más ingredientes tiene la poción, más peligrosa y dañina es. ¡Gracias!