martes, 14 de septiembre de 2010

Interrogatorio.


Se besan cuando el alcohol ha metabolizado ya todo el cuerpo.
Él sabe que es sólo una de esas mujeres que giran alrededor del sábado noche, descoyuntando ojos y enervando vísceras, eligiendo presa entre tantos pretendidos cazadores para un polvo final.
Ella sabe que es sólo un hombre como todos, un pescador de torpes redes que recoge al primer tirón, un perro bobo que huirá después de consumida su ración de carne.
Por eso hacen lo que vienen a hacer y no se interesan por nada más.

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7 comentarios:

No Comments dijo...

Y después si te he visto no me acuerdo.
Relación efímera.

Un saludo indio

DANIEL SÁNCHEZ BONET dijo...

me ha gustado mucho la descripción, pero quiza en el cierre explicas demasiado el desenlace.

un saludo

carlos de la parra dijo...

Difiero, hasta una tuerca encuentra un tornillo a su medida, quizás ella generalizaba y les daba un matiz putesco a todas sus relaciones.

Miguel Baquero dijo...

Al fin y al cabo, muchas veces se trata solo de desahogar necesidades fisiológicas, no hay que revestir de poesia eso

Torcuato dijo...

Muy bien escrito pero patina un poco.
Ella es una diva admirada y él, uno más.
Un abrazo.

Fernando Remitente. dijo...

Efectivamente, No Comments: porción de fragmento de una relación moderna.

Hombre, Dani: de no cerrar con el desenlace, ya me dirás con qué cierro...

Quizá, Carlos, quizá...

Yo creo, Miguel que la poesía es precisamente el revestimiento de las necesidades fisiológicas. Ya decía Quevedo aquello de "polvo serás, más polvo enamorado".

Bueno, Torcuato: no sabemos quién es ella ni quién es él. El relato se basa en la suposición de uno sobre otro y en su nulo interés por conocer un más allá que lo mismo no les hubieras disgustado. O lo mismo sí.

Pablo Gonz dijo...

Una bella triste historia.
Abrazos,
PABLO GONZ