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martes, 23 de octubre de 2012

8.


Llegaba a casa bien entrado el día siguiente, la velocidad esculpida en el rostro, las pupilas más grandes que los ojos.
Volvía de un psiquiátrico, un acantilado, un cuartel militar o una iglesia abandonada que los jóvenes de mi ciudad habían transformado en un apocalipsis de música veloz y droga al por mayor.
El colchón no siempre se mantenía sujeto a las leyes de la gravedad y, cuando cerraba los ojos, seguía escuchando el zumbido de un bombo a 4x4 en el interior de mi cabeza; el bum-bum interminable que funde en una todas las canciones del techno.
Sobre él acoplaban los sonidos cotidianos: golpes, gritos, grifos, ascensores, lavadoras, claxons, frenazos y sirenas fluctuaban entre el oído izquierdo y el derecho.
No era momento de detenerse a pensar en las semejanzas entre techno y microficción. Ambos géneros aspiran a reducir la historia de sus respectivos artes a la mínima expresión. Ambos tienen vocación de fundirse y desaparecer con y entre otras obras. Ambos construyen, con elementos tomados de fuera, artefactos que aspiran a contener y devorar el mundo entero.
No. No era momento de detenerse a pensarlo.

Safe Creative #1210232554274

miércoles, 10 de octubre de 2012

10.


Era un ejercicio del curso de diseño gráfico. Consistía en modificar una foto para convertirla en una viñeta de cómic.
Abrí el buscador y tecleé la primera palabra que me vino a la cabeza: «chino».
Me devolvió un japonés que se tapaba un ojo.
Desde el primer momento, supe que aquel hombre iba a ser mi avatar para los foros de internet, las redes sociales o los blogs.
Nunca llegué a saber su nombre, y mucho menos a entender por qué su rostro era el primer resultado para la palabra «chino». Pero me gusta pensar que, en el otro extremo del mundo, existe un japonés que un día tuvo que transformar una fotografía en viñeta y que, tras teclear «checheno» o «mongol», obtuvo mi cara.
Tampoco sería nada extraño en el interior de esta máquina de pin-ball budista que es el universo.
Safe Creative #1210102485523

lunes, 8 de octubre de 2012

11.


No conocía «El Dinosaurio». Ni a Arrelola. Ni sabía que Borges había escrito microrrelatos.
Internet no se había popularizado aún para uso doméstico ni el género había afrontado la explosión que —para bien y para mal— sufriría años más tarde.
Aterricé en la microficción por una colisión natural de necesidad y urgencia. Escribir era para mí una forma de ver el mundo, pero mi vida se debatía entre el caos y el trabajo a deshoras. Contar lo máximo que se pueda contar con el mínimo de palabras fue más una consecuencia que una intención, menos un reto que una forma de rendición a lo inevitable.
Cuando se popularizó internet y, de rebote, el género de la microficción, comprendí la existencia de una suerte de conciencia global; a lo largo y ancho del planeta había cientos o miles de personas a los que les sucedía lo mismo que a mí: habían contraído la bendita enfermedad de narrar sobre un mundo que se hacía pedazos.
Safe Creative #1210082476283

martes, 25 de septiembre de 2012

12.


El primer microrrelato que escribí se titulaba «Borrás». Trataba sobre una muchacha a la que un mago se empeñaba en meter en una caja. El segundo, se titulaba «Léolo». Trataba sobre un niño encerrado en una habitación, sin más pasatiempo que un único libro, que trataba sobre un niño encerrado en una habitación, sin más pasatiempo que un único libro.
Desde entonces han sucedido, puedo asegurarlo, varias extinciones parciales o totales. De lo que ya no estoy tan seguro es de si ella sigue sin caber en las cajas de mago, ni de si yo he salido de esta habitación donde existe un solo libro.
Safe Creative #1209252395639

lunes, 21 de mayo de 2012

Magia.


Justo antes de cumplir los once años, los compañeros de clase de Juan Carlos de Borbón intentan convencerle de la inexistencia de los Reyes Magos.
El futuro Rey de España descarta la idea de plano.
Cómo si no iban a dedicarse sus papas a la navegación y la caza, al night club y el guateque, al turismo y la plena existencia en el dolce fare niente. 
Cómo si no habitaban un palacete y tenían una corte a su servicio.
Cómo si no contaban con barcos y Bentleys, motos y caballos, chaquetas y zapatos para cualquier ocasión.
Cómo si no él mismo iba a estudiar en un carísimo internado suizo, auxiliado por un preceptor personal con casa propia.
De algún sitio debía salir aquello. 

Safe Creative #1205211681850

jueves, 12 de abril de 2012

Sistema de señales.


No conseguimos entendernos: ella seguía el protocolo de los Sioux y yo el de los Apaches.
De hecho, no estoy seguro que sepa que hemos terminado.

Safe Creative #1204121464874

martes, 13 de marzo de 2012

Señales de humo.


Anabel lee sola, sentada en la colina desde donde se divisan los tejados de la aldea. Cuenta cinco gatos blancos, dos pardos y cuatro negros. Se acuerda de Rául.
El chico venía a pasar los veranos junto con su madre y su abuela. Su padre seguía trabajando en la capital pero acudía algunos fines de semana.
Rául la había besado en el árbol torcido junto al río, los dos empapados, los dos mirándose con ojos de no saber mirar a nadie más.
Su madre había ido aquella noche a la capital. Su abuela no se enfadaría si Rául llegaba un poco más tarde.
Aún quedaba más de mes y medio para el final del verano pero al día siguiente se había marchado. También su abuela.
Anabel aún tardó hasta el informativo de la noche para entender por qué.
La sangre salpicaba desde las paredes del piso hasta las escaleras del portal. El padre de Rául se había volado la cabeza después de disparar pero su madre había conseguido llegar hasta la calle.
Anabel lamentó no haber apuntado el teléfono y la dirección de Rául, no tener ninguna forma de decir: Lo siento mucho y te quiero. No tener forma de decir: Corre deprisa y vuelve aquí; yo te salvaré del resto de tu vida.
Rául no regresó jamás.
Uno de los gatos baja del tejado. Las pantallas parpadean detrás de cada ventana.
Anabel piensa que hay personas a las que les ocurren las mismas cosas que están escritas en sus libros.
Para bien o para mal.

Safe Creative #1203121294894

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Ambición.


En casa siempre tuvimos prohibido el ABC.
Y eso que, según aseguraba el tío Paco, mi padre había sido lector de compra diaria, lectura reposada y archivo de ejemplares por día, semana, mes y año.
Pero la fastidiosa mañana del 1 de septiembre de 1939 se produjo una ruptura que no tendría reconciliación.
Fiel a su costumbre, mi padre fue a comprar el periódico nada más salir el sol y encontró, en cuerpo gigante, con la misma tipografía que luego utilizarían todos los videojuegos de derribar aviones, el siguiente titular:
HITLER INVADE POLONIA.
Mi padre, nos contó el tío Paco, vio robada la única aspiración que había tenido en la vida.

Safe Creative #1112280820816

viernes, 16 de diciembre de 2011

Crónicas del Iceberg.


La mayor parte de mí habita lo invisible.
La mayor parte de mí apuesta por la distracción y el choque, la confusión y el accidente, la quiebra y el hundimiento definitivo.
Pero uno de mis ángulos logra observar el sol y se pregunta:
—¿Merece la pena?
He visto pingüinos mirando paralelos la nada. He visto focas aplaudir el desastre. He visto esqueletos de oso polar tratando de encontrar comida a la deriva.
Una cuarta parte de mí se interroga sobre lo raro del escenario, la anormal confusión de nortes y de sures.
Las otras tres siguen flotando, sumergidas.
Como si nada.

Safe Creative #1112160757171

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Carencias.


Y escribiremos historias pequeñas. Cuentos sobre sonrisas, piropos y vasos de leche. Sobre tender la ropa, fumar cigarrillos y volar cometas. Sobre atascos en hora punta y días parcialmente nublados.
El plan no era ese pero hubo que adaptarlo a la infraestructura existente.

Safe Creative #1112070689401

lunes, 14 de noviembre de 2011

Mattel.


Tanto daba lo que dijeran los anuncios. No importaba la foto de la caja ni el manual de instrucciones escrito en cinco idiomas.
Disponías el tablero y exponías unas reglas inventadas que eran susceptibles de cambiar a cada momento, según tu situación en la partida.
Y aún así, y aún con todo, ganar te parecía insuficiente.
Demolías el tablero y volcabas las piezas. Te comías los dados y desgarrabas las cartas de objetivos.
Y aún maldices y lloras porque me niego a seguir jugando contigo.

Safe Creative #1111140520842

jueves, 10 de noviembre de 2011

Adaptación.


Fuimos a ver El ladrón de orquídeas. Le gustó la película, aunque confesó que al principio le había caído mal el protagonista.
Para quien no haya visto el film, trata sobre un guionista de Hollywood llamado Charlie Kauffman, escritor de películas como Cómo ser John Malcovich, que atraviesa una crisis personal  y creativa en el torturante intento de adaptar un libro titulado El ladrón de orquídeas.
Frente a la hoja en blanco, la voz mental de Charlie Kauffman no deja de repetir: Charlie Kauffman, gordo,  calvo, cuarentón, fracasado…
A ella este autocompadecimiento circular le resulta ridículo, pero yo puedo llegar a sentirme identificado:
Escribir es una experiencia solitaria que consiste en gran medida en luchar contra la propia cabeza. A veces los fantasmas acechan también fuera de las historias.
En la película, Charlie Kauffman inventa un hermano gemelo mucho más vitalista, Donald. También quiere ser escritor de películas pero desdramatiza y desmitifica el pretendido lado trágico de la creación. Prefiere bailar. Y no precisamente con la muerte.
Yo cuando duermo con ella no pienso en fantasmas y sí en bailar, pero en cuanto vuelvo a casa encuentro a mi hermano gemelo que no deja de repetir: Gordo, calvo, cuarentón, fracasado…

Safe Creative #1111100490260

martes, 8 de noviembre de 2011

Debate electoral.


En el minuto 45 su compañero de equipo pone la palma de la mano izquierda en vertical bajo la derecha horizontal, en ese gesto del básquet que significa: «tiempo muerto».
En los monitores, el candidato rival vuelve a lanzar la acusación:
—Creo sinceramente que subirá el IVA.
Ráudo, se coloca los auriculares y sitúa los dedos sobre el teclado después de cerrar el puño y levantar el pulgar, en ese gesto que en el idioma universal significa: «ok».
La compañera que maneja el joystick que controla los movimientos de su jugador asiente en silencio.
En los monitores, el candidato rival acaba de terminar su turno. Teclea:
—Ha empezado su intervención el señor Rodríguez…
Vibra su asiento, suena un pitido de alarma y la puntuación de su equipo —Player 1— desciende drásticamente en los monitores. Sus compañeros y el director de campaña se llevan las manos a la cabeza. Rápidamente teclea:
—Ehh, Pérez Rubalcaba... — Encogimiento de hombros, suspiro, parpadeo. —Es que hace cuatro años estuve aquí con el Señor Rodríguez Zapatero…
En la mesa de enfrente, el jugador del equipo rival escribe:
—Perdió el debate, lo recuerdo.
Y él responde:
—Es que me lo recuerda usted porque han hecho exactamente las mismas políticas a lo largo de todos estos años. Usted es corresponsable, usted y el señor Rodríguez Zapatero.
La partida sigue su curso.

Safe Creative #1111080477046

jueves, 22 de septiembre de 2011

Clarividencia.


Tropezó con el escalón, metió el píe en una alcantarilla y se desnucó contra el parachoques de un auto mal aparcado.
Justo me contaba lo mucho que iba a cambiar su vida. 
Safe Creative #1109220114999

martes, 6 de septiembre de 2011

Lechera.


Con el dinero que saque del hachís, compraré pastillas. Puedo pillar doscientas a uno y medio y pasarlas a nueve. Con los beneficios, viajaré a Holanda. Allí se consigue éxtasis puro a diez, doce el gramo como mucho. Traigo cien y lo corto con lecitina y pastillas. Puedo sacar, ocho, diez mil incluso: hacerme con una buena cantidad de cocaína. El no va más: cortás, recortas y multiplicas por infinito.
En tres o cuatro meses tendremos para la entrada del piso.

Safe Creative #1109060008670

miércoles, 29 de junio de 2011

Descargo.


En contra de lo que todo el mundo suele creer, los zombis no sufren de un apetito continúo que les obliga a perseguir, a jornada completa, cualquier cerebro fresco en movimiento.
Lo que ocurre es que su caminar es lento y distendido y se ven obligados a acumular para aquellos momentos en que no dan alcance a su presa.
De ahí que jamás dejarán de perseguirte.

Safe Creative #1106299568043

sábado, 11 de junio de 2011

Refutación de la propiedad conmutativa.


Dos caníbales se miran retadoramente.

Safe Creative #1106119437825

Fotografía: Nickolas Muray.

*En ocasiones los microrrelatos se desdoblan; a este le dio por aparecer también hoy en Internacional Microcuentista. Vayan, vayan a ver siguiendo el enlace.

jueves, 2 de junio de 2011

Western.

Rebaso el resquebrajado cartel de entrada al pueblo justo después de conseguir dar esquinazo a los indios. Pido un whisky en el Saloon y acabo peleando a puñetazos con el matón, empleado a sueldo del dueño, quien obliga a prostituirse a dos huérfanas mestizas. A tiros, desmantelo hasta el último vestigio de su organización criminal. Una de las huérfanas me da un beso con lengua. Un minuto más tarde, parto en dirección a otro pueblo. 
Safe Creative #1106019354239

miércoles, 18 de mayo de 2011

miércoles, 4 de mayo de 2011

Piedad.


El primer cadáver que vi fue un hombre acribillado a balazos. Lo mató la policía mientras él disparaba en sentido contrario.
Me impresionó su forma de desplomarse: sin espasmos, sin aspavientos, sin gracia. Sin sensorround ni fanfarria. Como quien tropieza y cae. Así de aburrido.
Pero lo que me impactó de verdad fue la actitud de los curiosos que se arremolinaban alrededor del cuerpo.
No conocían a aquel hombre. No podían saber si se trataba de Hitler o Cristo redivivo, pero cuando las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad metieron al guiñapo sin respiración a toda prisa en un coche patrulla, exhortaban: No lo llevéis al hospital. Dejarlo que se muera. Otro tiro, lo que tenéis que hacer es pegarle otro tiro. Y así.
En pocos minutos, del acontecimiento quedó sólo un charco de sangre. El coche patrulla desapareció con su nuevo muerto y yo regresé junto a los demás.
Mis semejantes.
Safe Creative #1105049134552