viernes, 23 de marzo de 2012

La máquina del tiempo.


Vivimos dentro de una enfermedad genérica, con infinidad de síntomas que se manifiestan con distinta intensidad.
Cuando el malestar deteriora la rutina laboral, acudimos a hechiceros de la ciencia que nos proporcionan las últimas pócimas surgidas de los grimorios de la industria.
Servimos al rey y obedecemos al amo.
Mantenemos conciencias desequilibradas que oscilan entre la lógica del beneficio y las órdenes de un Dios disperso. Obedecemos preceptos bíblicos siempre que no estorben la maldad cotidiana.
Somos globales. Y estamos interconectados. Nos atraviesa un flujo de energía constante cuya forma de empleo desconocemos.
Mal dirigidos y cobardes, transitamos como asesinos inocentes, mortalmente irresponsables de las consecuencias de nuestros actos.
Miramos desde el aire, a través de cilindros que contienen cristales que trasmiten imágenes por control remoto. La magia no deja de ser una disciplina materialista.
Somos arrastrados o empujados o atraídos a múltiples adiciones que neutralizan nuestra rabia y quiebran nuestro ánimo. Nos agotamos tratando de mantener el control de una diminuta porción de un mundo caótico.
Obedecemos órdenes. Sonreímos en las fotos.
Nunca antes el fin del mundo fue medido con instrumentos objetivos. 
Nunca antes la perspectiva de una muerte segura provocó tal reacción narcoléptica.
Nunca antes la destrucción estuvo tan arraigada en la economía.
Nunca antes fuimos tan capaces de tanto.
Y nunca lo seremos después.

Safe Creative #1203231358516

3 comentarios:

Miguel Cruz dijo...

Seguimos queriendo querer en el pasado, eso nos impide toda arquitectura futura. Qué pena.

Ariadna dijo...

hola que tal! estuve visitando tu blog y me pareció interesante, Me encantaría enlazar tu blog en los míos y de esta forma ambos nos ayudamos a difundir nuestras páginas. Si puedes escríbeme a ariadna143@gmail.com

saludos

Fernando Remitente. dijo...

Yo, Miguel, creo que sí construimos la arquitectura futura: está hecha de cascotes y ruinas.

Lo siento, Ariadna, pero los enlaces de mi blog funcionan según identificación y admiración y según me rota. Quienes enlazan este blog, supongo, funcionan de la misma manera. No cabe el intercambio de enlaces por enlaces. Importa menos la difusión que el contenido.

Un saludo. Y gracias por pasar por aquí.