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viernes, 18 de mayo de 2012

Reflexiones de un microrrelatista en paro: la respuesta.


PASO LA NOCHE hipnotizado ante el streaming. Madrid. Madrugada del dieciséis de mayo. Plano fijo de Televisión Española en la Puerta del Sol. Plano móvil y bamboleante de una valiente reportera entre los manifestantes. Abiertos en distintas pestañas, los hastags #16M y #alabolsa. Descarto encender la radio. Estoy seguro de que no habrá narración en directo. Ningún locutor deportivo hará vibrar a la afición con las gestas del equipo del pueblo.

LA ASAMBLEA DE SOL ha decidido ignorar los horarios y los límites y marcha al Palacio de la Bolsa para golpear cacerolas y hacer sonar pitos. Para protestar ante el templo de los mercados, allí donde el capital se multiplica o se volatiliza a la velocidad de un parpadeo.

DESDE TAN LEJOS del Km 0 como puede estarse, simpatizo con estos ciudadanos que, en lugar de perder el tiempo estudiando o descansando para volver a trabajar, en lugar de colaborar con el sostenimiento de este sistema inmundo, sacan a pasear su indignación. Es poético. Es bonito. Estaría allí. Por estar.

ALABO EL DISEÑO de nuestros compatriotas griegos. "Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir". Palabras pronunciadas después del asesinato de Alexandros Vivoropulos por parte de la policía. Palabras que junto a otras de semejante rotundidad y peso hicieron de aquel 2008 un gran año para la poesía callejera.

EN EL STREAMING, la policía rodea a los manifestantes. En twitter se multiplican los nombres de los abogados de guardia y se recomienda no declarar en caso de ser detenido. Tenso ambiente. La reportera repite una y otra vez los números de los furgones policiales. Dice: "Creo que no somos conscientes de la paliza que nos van a dar". Las cargas comenzarán en cualquier momento. En el plano fijo de Sol, no menos de ocho furgonetas custodian el espacio vacío.

LA POESÍA CALLEJERA inunda el mundo de bellos actos y alberga la capacidad de trasformarlo a mejor. Pero el poder se pasa por los cojones tanto la poesía como el mundo mejor. El poder es cálculo, fuerza y beneficio. El poder no habla nuestro lenguaje. Por más que sea capaz de entenderlo.

EN EL CÁLCULO POLICIAL, la división del enemigo resulta más rentable que el choque. Hasta donde puede verse, se dirigen a los indignados de usted y no establecen contacto físico. Emplean esa forma exquisita de violencia que es dejarte escribir tantos poemas como quieras, con los ojos de un astidisturbios clavados en tu nuca y sus manos acariciando la empuñadura de la porra, no sea que metas la pata en un endecasílabo.

ESCOLTÁNDOLA, DIRIGIÉNDOLA, acorralan a la muchedumbre en la Plaza de Tirso de Molina. Piden Documentos Nacionales de Identidad. La valiente reportera es una de las primeras en ser identificada. Fuentes policiales aseguran que hay no menos de trescientos agentes infiltrados. Grabados sus datos, a la reportera no se le permite regresar a la plaza. Educada pero firmemente, el policía le explica que no puede permitirle participar en una convocatoria ilegal. Un empleo exquisito de la violencia.

EN LOS ALEDAÑOS DE TIRSO DE MOLINA, murallas de antidisturbios impiden a pequeños grupos de gente volver junto al resto. Una voz entusiasta grita: "Vamos a Sol". En el plano fijo de RTVE, en la plaza, comienzan a aparecer furgonetas de antidisturbios. Cuento hasta trece antes de cambiar de pestaña. No menos de trescientos policías infiltrados. Un empleo exquisito de la violencia.

EN TWITTER, se multiplican las advertencias al mismo tiempo que los furgones policiales se multiplican en la plaza. No vayáis a Sol. Sol es una trampa. Una jaula, un matadero. Sol es un molimiento a palos y una noche en la celda.

AL FINAL, hasta donde podemos ver, la policía no permite a los pequeños grupos dispersos entrar en la Plaza. Se limita a ordenarles que permanezcan en la acera y sigan circulando. Su laconismo: "Circulen", es la manifestación abreviada de la poesía burocrática: "Ya se han divertido bastante. Regresen a sus casas. No estorben el desfile de la normalidad". Divididos, acorralados e identificados, los manifestantes obedecen.

SE HA DICHO QUE EL PODER no se ha molestado en ofrecer una sola respuesta a las reclamaciones del Movimiento de los Indignados. Creo que es falso. Creo que el poder sí responde. El poder dice que el verso "Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir" es francamente bello, pero que desde que se pronunció, en el año 2008, el único rumbo de Grecia ha sido a peor. El poder dice que te escucha pero que no habla tu lenguaje. El poder dice que o te decides a tomar el poder, o ya puedes pasarte los siguientes XXI siglos golpeando cacerolas y agitando las manos en el aire sin que eso tuerza un milímetro su plan.

Safe Creative #1205111623028

viernes, 20 de abril de 2012

Reflexiones de un microrrelatista en paro.


HE LEÍDO decenas de libros sobre Juan Carlos de Borbón. Debo ser la persona que más libros ha leído sobre el rey de todo mi barrio.

SIEMPRE se ha maliciado que el Borbón no es una lumbrera. Sus andares patizambos y su hablar gangoso transmiten la idea de que la electricidad fluye con más lentitud dentro de su cabeza. Nixon y Kissinger, sin ir más lejos, quedaron tan impresionados por la estatura intelectual del joven Juan Carlos, que enseguida mandaron embajador para recomendarle a Franco que no dejara al frente del estado a semejante botarate.

SERVIDOR, después de empaparse de sus escasas grandezas y sus múltiples miserias, se atrevería a afirmar que no es así. O no exactamente.

EL BORBÓN, según mi humilde opinión, atesora la misma inteligencia o la falta de ella que un bakala, un cani, uno de esos chulitos de barrio que te sacan el puño desde la ventanilla de sus coches con alerón, lunas tintadas, yantas triples y pegatina con la bandera de España, al tiempo que su choni de labios y tetas operadas cambia la radio del flamenquito al reaggeton. No me cabe la menor duda que, de haber nacido en mi barrio, a Juan Carlos I nadie le llamaría Su Excelencia. Le llamarían J.C., el Juancar o Juancarlitros.

POR SUPUESTO, Don Juan Carlos de Borbón y Borbón no ha nacido ni remotamente cerca de mi barrio, pero sus sueños vienen a ser los mismos que los del Juancar: tener una choza que te cagas y un carro que te cagas y correrme juergas que te cagas, con tías que te cagas y emociones fuertes que te cagas.

LA DIFERENCIA es que Don Juan Carlos ha realizado sus fantasías. La diferencia es que Juan Carlos goza de impunidad absoluta, gastos pagados, un cheque en blanco virtualmente infinito y la dirección del ejército y los servicios secretos. La diferencia es que Juan Carlos quita y pone ministros, y controla y ejerce una censura férrea que muy pocas veces deja traslucir su verdadera personalidad: la de J.C. La del Juancar. La de Juancarlitros.

HE LEÍDO decenas de libros sobre Don Juan Carlos de Borbón. Son libros documentados y, en un país donde uno puede ir a la cárcel por injuriar a su egregia persona en un autobús de línea, bastante valientes. Sus autores no han sido denunciados ni sus contenidos desmentidos. El 10% de lo que se recoge en ellos bastaría para que el Borbón tomara el camino de su abuelo. El 25% para que diera con sus huesos en la cárcel.

Safe Creative #1204201506791

viernes, 23 de marzo de 2012

La máquina del tiempo.


Vivimos dentro de una enfermedad genérica, con infinidad de síntomas que se manifiestan con distinta intensidad.
Cuando el malestar deteriora la rutina laboral, acudimos a hechiceros de la ciencia que nos proporcionan las últimas pócimas surgidas de los grimorios de la industria.
Servimos al rey y obedecemos al amo.
Mantenemos conciencias desequilibradas que oscilan entre la lógica del beneficio y las órdenes de un Dios disperso. Obedecemos preceptos bíblicos siempre que no estorben la maldad cotidiana.
Somos globales. Y estamos interconectados. Nos atraviesa un flujo de energía constante cuya forma de empleo desconocemos.
Mal dirigidos y cobardes, transitamos como asesinos inocentes, mortalmente irresponsables de las consecuencias de nuestros actos.
Miramos desde el aire, a través de cilindros que contienen cristales que trasmiten imágenes por control remoto. La magia no deja de ser una disciplina materialista.
Somos arrastrados o empujados o atraídos a múltiples adiciones que neutralizan nuestra rabia y quiebran nuestro ánimo. Nos agotamos tratando de mantener el control de una diminuta porción de un mundo caótico.
Obedecemos órdenes. Sonreímos en las fotos.
Nunca antes el fin del mundo fue medido con instrumentos objetivos. 
Nunca antes la perspectiva de una muerte segura provocó tal reacción narcoléptica.
Nunca antes la destrucción estuvo tan arraigada en la economía.
Nunca antes fuimos tan capaces de tanto.
Y nunca lo seremos después.

Safe Creative #1203231358516

viernes, 10 de febrero de 2012

Algunas palabras para Don Juan Carlos.


Dicen que el Rey no atraviesa su mejor momento, y hasta los políticos le dedican aplausos de casi tres minutos como si, más que ante Don Juan Carlos, estuvieran ante su cadáver.

Especulan con que es culpa del yerno rufián, el estafador con pinta de príncipe de marca de galletas que abdujo a Su infanta, que le tiene en un sinvivir y que ha hecho desplomarse los índices de popularidad de la corona hasta límites nunca vistos.

Sospechan que le duele también que los alemanes desclasifiquen documentos donde se muestra compadreo y sana camaradería, cuando no apoyo total, para con los militares que intentaron dar un golpe contra el Estado del que es Jefe.

Y cierto que estas razones, como no podía ser de otra manera, aguijonean los latidos de su corazoncito coronado, pero no constituyen, en ningún modo, las preocupaciones más profundas que atenazan a Nuestro Monarca.

La tristeza del Rey tiene que ver con uno de los múltiples y abnegados servicios que presta a la Nación, quizá con el más laborioso y, al mismo tiempo, más discreto y carente de reconocimiento.

Pocas veces se recuerda que el Borbón firma de su puño y letra cualquier titulación oficial, desde la educación primaria hasta el doctorado.

Diariamente, los carteros depositan miles de títulos pendientes de firma que van apilando en diversas estancias del Palacio de la Zarzuela para que Don Juan Carlos, pluma en ristre, descifre nombre, apellido y titulación, coteje los datos en la base central, y estampe Su rúbrica convirtiendo en oficial lo que no era más que provisional.

Es una tarea laboriosa y repetitiva pero no por ello dejaba de ser una de las más gratas para Su Majestad, desde que las Cortes Franquistas lo ratificaron en la jefatura del Estado allá por 1976. El continuo aumento, en cantidad y variedad, de títulos por firmar constituía el mejor termómetro de la buena marcha y la modernización de Su amado país.

Pero en los últimos tiempos, ya firme el título de un ingeniero aeronáutico o el de un ciclo de jardinería de grado medio, Don Juan Carlos es consciente de estampar Su firma sobre papel mojado, sabedor de que esos títulos no servirán para encontrar trabajo ni para propiciar el desarrollo del individuo autónomo dentro de la sociedad.

Su Majestad experimenta la misma sensación que los científicos soviéticos cuando lanzaban monos al espacio o, para ser más precisos, la misma sensación que hubieran experimentado los científicos soviéticos de haber amamantado a aquellos monos como si fueran sus cachorros.

Cada día, Nuestro Rey se ve obligado a enviar a miles de españoles hacia el vacío sideral de la nada y, no les quepa duda, esto le entristece y le reconcome mucho más que los infames trapicheos de Su Casa o las observaciones precisas de un intachable embajador alemán.

Por eso, desde este humilde blog que también es el Suyo, nos gustaría dedicarle unas palabras de ánimo: no se preocupe, Su Majestad, pierda cuidado. Sin Usted estaríamos exactamente en el mismo sitio.

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viernes, 27 de enero de 2012

Mapamundi.


Sales a jugar a pillar después de esnifar pegamento.
Bienvenido al patio del colegio. Aquí la sirena es sorda y las verjas delimitan el mundo. El conserje vigila mientras el director firma importantes documentos tras el cristal opaco de su despacho.
Esperas que alguien venga a recogerte al final.
No acariciar la tristeza de volver solo a casa.
¿Has aprobado? ¿Has suspendido? ¿Necesitas mejorar o progresas adecuadamente?
El criterio anciano del evaluador gobierna tus pasos. Sus ojos te observan desde todas direcciones.
Callas. Aprendes a soportar el aburrimiento, a contener el grito. Aprendes lo inadecuado de la risa y la incorrección de bailar desnudo. Aprendes a hacer cuentas y a diferenciar lo grande y lo pequeño.
La sabiduría universal cabe en un rodillo.
Lo importante no deja de ser que tu dibujo cuelgue en el cuadro de honor, que permanezca bien visible junto a la pizarra. 
Golosinas para el animal enjaulado.
Y la ropa de marca. Y los acontecimientos televisivos. La alineación completa del equipo ganador y los caballos de potencia de los automóviles último modelo.
De vez en cuando un control: constatar por escrito que sigues siendo de los nuestros.
Que vives esperando las vacaciones.

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viernes, 13 de enero de 2012

Ruido de fondo.


Trabajábamos en horario nocturno. La jornada laboral daba comienzo a las diez y terminaba a las seis de la mañana. Descargábamos camiones, e íbamos alimentando el estómago insaciable de unos grandes almacenes situados en la Calle Colón.
Cada noche era un clamor de motores, golpes, rugidos, gritos, órdenes, risas y choques de mercancías contra metal.
Una vez se me ocurrió preguntar cómo era posible que nos permitieran armar ese estrépito, contraviniendo todas las ordenanzas municipales sobre el ruido y atormentando el descanso de los vecinos en una de las calles más céntricas de la ciudad.
El encargado —un tipo bajito pero de voz tronante— respondió que los almacenes sufragaban la cabalgata de reyes, las fiestas patronales y los acontecimientos y torneos culturales o deportivos, además del armario ropero de la alcaldesa y el buen gusto en el calzar del resto de su partido.
Qué importaba pues lo que dijeran las ordenanzas.
Qué importaba pues lo que dijera nadie.
Es, lo sé bien, una historia de mierda. Una de esas historias que ni siquiera merece la pena contar.

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viernes, 16 de diciembre de 2011

Crónicas del Iceberg.


La mayor parte de mí habita lo invisible.
La mayor parte de mí apuesta por la distracción y el choque, la confusión y el accidente, la quiebra y el hundimiento definitivo.
Pero uno de mis ángulos logra observar el sol y se pregunta:
—¿Merece la pena?
He visto pingüinos mirando paralelos la nada. He visto focas aplaudir el desastre. He visto esqueletos de oso polar tratando de encontrar comida a la deriva.
Una cuarta parte de mí se interroga sobre lo raro del escenario, la anormal confusión de nortes y de sures.
Las otras tres siguen flotando, sumergidas.
Como si nada.

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lunes, 12 de diciembre de 2011

Jurado en concursos de microficción.


Dios:

¿Por qué los creaste a todos? ¿ Por qué no te conformaste sólo con unos pocos?

Safe Creative #1112120736529

viernes, 2 de diciembre de 2011

Baile de máscaras.


Esta noche pinchan una música aburridísima pero a los chicos y a mí no nos importa: hemos bebido doscientos cubatas, engullido cuatro mil pastillas y recorrido mil doscientas veces el camino entre la pista y el cuarto de baño. No precisamente para mear.
Algunos bailamos al compás repetitivo del bombo y otros tratamos de mantener conversaciones incoherentes o abandonamos la consciencia pero no nos importa: dentro de unas horas que parecerán segundos, no recordaremos nada de lo sucedido.
A la vomitera sucederá el clavo en el cráneo. El cerebro flotará en gravedad cero y la tristeza abrazará a los huesos como un nudo de horca.
Al día siguiente habrá que volver a trabajar y el círculo negro alrededor de los ojos contrastará con la mente en blanco y el ansia de que todo cambie o estalle o se hunda, pero a los chicos y a mí no nos importa: definitivamente, hemos salido a divertirnos.

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jueves, 10 de noviembre de 2011

Adaptación.


Fuimos a ver El ladrón de orquídeas. Le gustó la película, aunque confesó que al principio le había caído mal el protagonista.
Para quien no haya visto el film, trata sobre un guionista de Hollywood llamado Charlie Kauffman, escritor de películas como Cómo ser John Malcovich, que atraviesa una crisis personal  y creativa en el torturante intento de adaptar un libro titulado El ladrón de orquídeas.
Frente a la hoja en blanco, la voz mental de Charlie Kauffman no deja de repetir: Charlie Kauffman, gordo,  calvo, cuarentón, fracasado…
A ella este autocompadecimiento circular le resulta ridículo, pero yo puedo llegar a sentirme identificado:
Escribir es una experiencia solitaria que consiste en gran medida en luchar contra la propia cabeza. A veces los fantasmas acechan también fuera de las historias.
En la película, Charlie Kauffman inventa un hermano gemelo mucho más vitalista, Donald. También quiere ser escritor de películas pero desdramatiza y desmitifica el pretendido lado trágico de la creación. Prefiere bailar. Y no precisamente con la muerte.
Yo cuando duermo con ella no pienso en fantasmas y sí en bailar, pero en cuanto vuelvo a casa encuentro a mi hermano gemelo que no deja de repetir: Gordo, calvo, cuarentón, fracasado…

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viernes, 14 de octubre de 2011

A una semana de la muerte de Félix Romeo Pescador.


Compraste Dibujos Animados.Empezábamos a descubrir que la verdadera vida transcurre por fuera de la valla del colegio, que lo trascendente sucede de noche, y que la literatura tiene poco o nada que ver con el desfile de fósiles que alimentaba nuestros libros de texto.
¿Te acuerdas? Por entonces queríamos ser poetas o músicos o pintoras o actrices. Estábamos decididos a dejar el camino social alquitranado y volar libres.
Queríamos formar parte de la conversación que se desplazaba de los lienzos a las páginas y de ahí a los escenarios. Buscábamos a aquellos autores cuyo lenguaje se parecía al que empleábamos entre nosotros. Loriga y Mañas. Pedro Maestre y Gopegui. Lucía Etxebarría y Pablo Gonz. Tizón, Grasa y hasta De Prada.
No todos eran ni se convertirían en grandes escritores. Pero de su mano llegamos a Bukowski, Carver y Easton Ellis. A Henry Miller y Louis Ferdinand Céline. A los locos beatnicks, los locos situacionistas, los locos surrealistas y los locos dadá.
Comenzábamos a experimentar el mismo horror que describe Félix Romeo al comienzo de Dibujos Animados; el de ser capaces de correr sobre el vacío a condición de jamás mirar hacia abajo.
No podíamos intuir, eso sí, que esa sensación iba a durar para siempre.
Félix Romeo Pescador murió hace una semana. No era amigo mío, ni conocido, ni familiar, ni siquiera una persona con la que pudiera cruzarme por la calle. No puedo decir que lo sienta. Me acordé de ti y de que compraste Dibujos Animados. Me pregunté si seguirás siendo capaz de correr sobre el vacío y de cuántas promesas de las que hicimos entonces habrán dejado de tener sentido.
Como aquella de querernos siempre.

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