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martes, 2 de marzo de 2010

Para escribir un microrrelato II.****



Compre una Máquina del Tiempo Fugaz*. Salte a través de la línea temporal. Apunte cuanto vea.
No olvide llevar una libreta consigo.

*Como todo el mundo sabrá, una Máquina del Tiempo Fugaz permite saltar a cualquier momento del pasado o el futuro, si bien el usuario sólo puede permanecer un minuto** en cada época.


**Esto se debe a que su inventor, Alfred Lister Wallace, fue también un gran pesimista. Carente de una Verdadera Normativa de Seguridad Para Viajes En El Tiempo, decidió restringir la duración de los saltos. Pretendía así minimizar los daños*** en caso de que el invento cayera en manos inadecuadas.


***Uno de sus más aventajados discípulos, Carl Clerck-Maxwell, abogó por lanzar una máquina que permitiera saltos más duraderos, si bien su devoción por el maestro era tal, que jamás osó construirla sin su permiso.
Famoso es el enfrentamiento que mantuvieron en el Congreso Espacio-Temporal de Basilea:
Clerck-Maxwell sostuvo con gran firmeza que la Máquina del Tiempo Fugaz era ya de uso común, sin que se hubieran producido daños en el tejido temporal, pero quedó mudo y boquiabierto cuando escuchó a Lister Wallace responder:

—¿Cómo lo sabe?
Después de aquello, abandonó definitivamente su pretensión.


****Un microrrelato jamás se explica. Funciona o no funciona.
Ay del escritor que necesite de notas al pie para aclarar algún punto oscuro del cuento; demostrará no conocer las formas y técnicas de la microficción.
Este desconocimiento se revelará más profundo cuanto mayor sea la extensión de las notas al pie respecto al tamaño del texto.

Safe Creative #1003025667103

sábado, 6 de febrero de 2010

Para escribir un microrrelato:


Camine durante semanas o meses por el desierto. Encuentre la lámpara, frote con brío, despierte al genio. Ordene que le traslade a una dimensión de mayores proporciones y una vez allí, entre libros como piscinas olímpicas y columnas del tamaño de estadios, escriba su relato. Vuelva a caminar por el desierto, encuentre la lámpara, frote con esmero, y pídale al genio que le devuelva a su dimensión normal.
No olvide llevar el cuento consigo.

Safe Creative #1002065464987

sábado, 23 de enero de 2010

Método.


Si uno fuera verdaderamente capaz, le bastaría con algunas palabras… A lo mejor empezaría con muchas páginas, pero después, poco a poco, encontraría las palabras apropiadas, las que dicen de golpe lo que las demás, y de mil páginas llegaría hasta las cien, y luego a diez, y después las dejaría, esperando a que las palabras sobrantes se cayeran de las páginas, y entonces se trataría sólo de recoger las que quedan, y condensar en pocas palabras, diez, cinco, tan pocas que a fuerza de contemplarlas de cerca, y de escucharlas, al final queda en tu mano solo una, una sola.

Alessandro Baricco.