Octubre dobla por la Calle del Barquillo sin apercibirse de que un tranvía se dirige a toda velocidad hacia su cuerpo. En ese preciso segundo, un registrador de la propiedad y eterno candidato a la presidencia del gobierno estrecha una mano y sonríe a las cámaras, un mensajero trata de encontrar inútilmente el número 32 de una calle de nuevo cuño, Paula le dice a Raul que no le quiere como antes, y Ramón Ramírez nace mujer contra todo pronóstico ecográfico.Octubre aún tiene tiempo de extrañarse de que sean esas escenas y no las de su propia vida las que se desarrollan frenéticamente ante sus ojos. «Más que atemorizado, parecía perplejo», declara en el último fotograma el conductor del tranvía.
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Mudanza.
Octubre dobla por la Calle del Barquillo sin apercibirse de que un tranvía se dirige a toda velocidad hacia su cuerpo. En ese preciso segundo, un registrador de la propiedad y eterno candidato a la presidencia del gobierno estrecha una mano y sonríe a las cámaras, un mensajero trata de encontrar inútilmente el número 32 de una calle de nuevo cuño, Paula le dice a Raul que no le quiere como antes, y Ramón Ramírez nace mujer contra todo pronóstico ecográfico.Octubre aún tiene tiempo de extrañarse de que sean esas escenas y no las de su propia vida las que se desarrollan frenéticamente ante sus ojos. «Más que atemorizado, parecía perplejo», declara en el último fotograma el conductor del tranvía.
sábado, 30 de octubre de 2010
Resbalón.
sábado, 16 de octubre de 2010
Post.
martes, 5 de octubre de 2010
Lección.
Era lo que más quería en la vida. Otros ambicionan barcos o islas, yo no. Sólo quería una consola. ¿De verdad era demasiado? ¿No podían regalarme lo único que pedí por reyes?
Pues mis padres que no. Que si sacaba malas notas. Que si era un vago redomado, y que si era hora de que aprendiera lo que costaban las cosas en la vida.
Ahorra, esfuérzate y tendrás consola.
Bien podían haberse parado ellos a pensar en las consecuencias de sus actos.
Pero no: tuve que ahorrar. Guardar los aguinaldos y escatimar en la fiesta de Nochevieja.
Quedarme sin cine, sin cenas de clase y sin salir sábado tras sábado tras sábado, hasta que reuní el dinero suficiente para ir a los grandes almacenes y adquirir mi consola.
Al fin la tenía. Giraba la caja entre mis manos, memorizando sus adelantos, posibilidades y características en varios idiomas.
Por eso crucé sin mirar.
Tuve suerte: el conductor del autobús me esquivó.
Lo que ya no pudo sortear fue la fachada de los grandes almacenes en la que se empotró, derribando la primera planta.
Murieron ciento cincuenta y seis personas.
Yo me llevé todas las culpas, pero era menor, así que mis padres fueron considerados responsables ante la administración.
Les repudiaron, les embargaron y hasta les encarcelaron, pero no sé si les sirvió para enmendar su mala cabeza. Este año les he pedido una moto. No es un parque temático ni un viaje alrededor de la tierra.
Veremos.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
Huelga general.
No pagamos el seguro.
No pagamos la luz.
No pagamos el gas.
No pagamos el agua.
No pagamos el teléfono.
No pagamos la hipoteca.
No vivimos este mes.
Ni viviremos el siguiente.
jueves, 16 de septiembre de 2010
Error de cálculo.
Sé que los médicos dicen que lo mejor es que mis conocidos y allegados me cuenten historias previas al accidente, pero estoy casi convencido de que no se refieren a esto.
Se confunden. No soy yo. Hablan de otra persona.
No abandoné esposa e hijos. No estrangulé a mi hermano. No atropellé a aquella familia ni huí con el dinero de esos humildes inversores.
No puede ser como dicen.
Y seguro que no vivía en esta habitación cerrada por barrotes.
jueves, 29 de julio de 2010
Escrúpulos básicos.
Venía todos los días por el bar. Había sido mercenario y llevaba tatuado el nombre de cada tío que había aniquilado. Cada vez que hacía blanco, atravesaba entre corriendo y agazapado las líneas enemigas y averiguaba, por el método que fuera, el nombre de quién acababa de enviar al otro barrio.
No era hombre de muchas palabras, pero los tatuajes saltaban a la vista, y siempre estaba el curioso que se atrevía a preguntar por qué.
Después de beber despacio, como si calculara el nombre del curioso, respondía:
—No quiero que Dios me engañe en las cuentas.
sábado, 26 de junio de 2010
La tradición continúa.
Ni nosotros abuelo.
martes, 27 de abril de 2010
Halloween.
viernes, 26 de marzo de 2010
Usted está aquí:
martes, 23 de febrero de 2010
El otro lado.
viernes, 19 de febrero de 2010
Estados Carenciales.
lunes, 15 de febrero de 2010
Educación Sentimental.
Eso era más que suficiente.
viernes, 13 de noviembre de 2009
Descarnación.
Don Sebastián sopla a través del cigarro y se va desvaneciendo con el humo. Primero los zapatos y después las pantorrillas, los muslos, los instrumentos que le han hecho mantenerse, muy a su pesar, sobre la faz de la tierra.
La desaparición de la entrepierna le causa gran alivio. Sin duda la mayor parte de sus sinsabores y conflictos podrían localizarse en ese punto. Pero cuando va a dar el soplido que borrará su estómago, le asalta la duda. Acaba de comerse una ensaimada. Y no una cualquiera: una con relleno mixto de crema y nata montada, y virutas de chocolate bañando la superficie de su deriva continental.
Sería una injusticia no permitir disfrutar al estómago de lo que el paladar tanto había gustado. Y en este tira y afloja mental se consume el cigarro.
Don Sebastián vuelve a quedarse a medias.
Lo único que ha sabido hacer bien toda su vida.
sábado, 31 de octubre de 2009
Príncipe desencantado.
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Tras las puertas donde chillaban princesas, no hallé más que dragones.
*La fotografía, Bipeda implume pensando, pertenece al photoblog de Juan Yanes "El Oscuro borde de la luz". Mucho hemos tardado (lo siento, Juan) en utilizar una foto suya y en incorporar su blog a la columna derecha de este.
*De carámbola, me entero a través de la siempre inquietante Lilian Elphick, que el señor Yanes cumplió ayer 62 años. Felicidades, Juan. Y que cumplas muchos menos.
jueves, 15 de octubre de 2009
Futuribel.

Desata el lazo y rompe el envoltorio. Sin duda es el mejor muñeco que le han regalado hasta la fecha. Sonrisa perfecta, traje a medida. Zapatos italianos y billetera a juego. Lo abraza de tal forma que, de respirar, ya estaría muerto.
Pero pronto cae en la cuenta: las demás niñas la envidiarán y lo querrán para sí. Acariciarán el traje e intentarán mirar debajo.
Y a lo mejor él prefiere el tacto de otras manos, el brillo de otros ojos.
Sus padres son incapaces de entender por qué, pero el rostro de la niña varía de la excitación al pánico, antes de lanzar el muñeco dentro de la chimenea.
viernes, 2 de octubre de 2009
Práxis.
Formamos a las afueras de la ciudad, las armas a punto.
Vemos aproximarse la polvareda.
El general ronda las tropas sobre un anacrónico corcel. Bastaría una indicación de su sable para disparar, pero aún así escuchamos la orden a través del transmisor.
—¡Fuego!
Es cuando comenzamos a distinguirlos.
Mujeres, ancianos y niños. Mujeres, ancianos y niños vestidos con harapos, con toda su vida en un hatillo.
El corcel duda bajo la determinación de su amo. El general repite la orden:
—¡Fuego!
Pero una voz disidente destaca entre las filas:
—¿Cómo vamos a disparar? Son civiles.
El canal de comunicación está abierto. El batallón entero puede oír el mensaje.
—¡Fuego! —espolea el general.
Por los auriculares, y de boca de quien tiene más cerca, cada uno de nosotros escucha cosas como: «Y una mierda». «Podría ser mi madre». «No quiero ser un criminal».
De hecho, la única bala que se dispara es la que derriba al general de su montura.
Lo celebramos. La multitud ruinosa lo celebra también. Tiramos nuestras armas y nos despojamos de los cascos para abrazarnos a ella.
Los ancianos explotan. Las mujeres nos arrojan aceite hirviendo. Los niños blanden hoces con las que desgarran nuestras bolsas escrotales.
A gatas, tras ellos, vienen los soldados.
La matanza no llega a ocupar diez minutos.
Desde este día, en cualquier guerra, la orden es masacrar mujeres, ancianos y niños primero.
lunes, 13 de julio de 2009
Puente.
jueves, 11 de junio de 2009
Mártir Moderno.
No pudo ser, y el premio a Mi País Preferido continúa a la espera de ganador. Lo digo por si alguno de sus más que bellos países se anima a intentarlo. Chile también puede volver a participar. Tampoco vamos a negarle una segunda oportunidad.
En fin, aquí les dejo el relato. Por si quieren optar.
Estás convencido de que en alguna parte —una base, un corral, una cueva secreta—, en algún país cuyo nombre no serías capaz de pronunciar sin arrancarte la lengua, existe el misil que apunta directamente a tu cabeza.
Aerodinámico y brillante. Fálico y asombroso. Un resumen autopropulsado de la civilización. La cima de la ciencia, el pensamiento, el diseño y el arte, dotada de cerebro electrónico y radar.
Una maravilla que, en cualquier caso, no te mereces.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Autodeterminación.
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Cerraron las puertas. Tapiaron las ventanas. De la antigua luz no quedó más que un recuerdo silenciado ante las nuevas generaciones. El mundo, tal vez, continuó girando.
Fotografía: RADIOACTIVE HEAD.

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